PESA DEMASIADO EL 2006 EN EL 2009: LAS CONSECUENCIAS DEL FRAUDE ELECTORAL DEL 2006
El fraude electoral del 2006 pesa demasiado en el ambiente político del 2009 y tiene mucho que ver con lo que han hecho en estos últimos tres años: Felipe Calderón, los partidos, López Obrador, las televisoras y los empresarios; tiene bastante que ver con la emergencia de campaña por la anulación del voto y el aumento en la abstención. La escandalosa actuación en 2006 de los panistas, encabezados por el gobierno de Vicente Fox, del IFE, del TRIFE, de Televisa y TV Azteca, de la CONCAMIN, de la COPARMEX, de BANAMEX, de BIMBO, de FEMSA, de CEMEX, de COPPEL, entre otras grandes empresas y del PRI, unida, también, a un desvergonzado intervencionismo de los gobiernos de España y de EUA, han dejado una profunda huella en el ambiente político mexicano, tan profunda que muchos prefieren reprimirla, ignorarla y buscar en otro lugar el motivo de sus acciones políticas o de su inconformidad política. A pesar de que son los directamente afectados por el fraude del 2006, López Obrador y el PRD evitan mencionar con la frecuencia necesaria este hecho en sus campañas electorales, para no verse obligados a actuar en congruencia con la naturaleza de este atentado contra la democracia: ¡Al diablo con las instituciones!, tal como debería haber sido su posición digna desde finales del 2006.
Golpeado por la ilegitimidad de las elecciones del 2006, Calderón se ha visto obligado a sostener su deplorable gobierno con la ayuda de la Gordillo y su negocio sindical, del PRI y sus gobernadores, de una parte importante del PRD y de los grandes empresarios. Todos ellos han aprovechado la gran debilidad de Calderón, para obtener muy importantes concesiones políticas y económicas y, sobre todo, han conseguido una gran impunidad frente a los desmanes de sus peores integrantes, como: Carlos Salinas de Gortari, Peña Nieto, Ulises Ruiz, Mario Marín, Fidel Herrera, Roberto Hernández, Gil Díaz, Salinas Pliego, Azcarraga, los banqueros españoles en México y otros. Calderón ha tratado de recuperar lo irrecuperable, la legitimidad, por medio de una atroz y absurda "guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado" y de otros trucos políticos. Los partidos cambiaron intempestivamente a los consejeros del IFE y del TRIFE después del 2006, reformaron nuevamente la ley electoral, y con los nuevos consejeros lanzaron en 2009 una abrumadora campaña de decenas de millones de spots electorales, con el fin de tratar de minimizar los efectos del cochinero electoral del 2006; por su parte, las televisoras y los grandes empresarios se volvieron contra los partidos y las instituciones electorales, a causa de las disposiciones de esta ultima reforma electoral que les quitó formidables privilegios utilizados ampliamente en las campañas del 2006. No obstante, persisten en el ambiente político los terribles acontecimientos electorales de ese año. Los autores del crimen del 2006 están impacientes por volver a hacer fraude una vez más en 2009.
Después de lo sucedido en los últimos cuatro años ha quedado claro que los grandes inversionistas extranjeros que saquean a México: Wall Street, la City, las multinacionales y otras entidades extranjeras que se apoyan en los grandes monopolios mexicanos- particularmente en Televisa y TV Azteca- en el PAN, el PRI y una parte del PRD, harán todo lo que sea necesario para conservar intacto su poder económico, desde fraudes cibernéticos en el cómputo de los votos y manipulaciones legales e institucionales del IFE y el TRIFE, hasta alertas de epidemia porcina o aviar o de otro tipo, "operativos contra el narco" en los municipios y estados opositores, campañas sucias en televisión, matanzas de indígenas o campesinos o vecinos en resistencia, terrorismo, guerra de baja intensidad o golpes de estado. Ha quedado claro que la vía electoral, como forma pacífica de resolución de diferencias políticas, está cerrada mientras estas fuerzas políticas sigan dominando en México. Algunos anulacionistas y abstencionistas han manifestado razones parecidas en su rechazo al sistema político mexicano. No obstante, López Obrador y el PRD insisten en apoyar firmemente, por medio de sus campañas electorales, a un sistema político caduco que no está dispuesto a permitir cambio significativo alguno en la política económica.
Los fraudes electorales se pagan muy caro, aun en las democracias representativas que son tan poco democráticas. México ha pagado muy caro el fraude del 2006 y tendrá que pagar mucho todavía, mientras continúen en el poder la mayor parte de las fuerzas que dieron origen a este fraude. No tiene sentido votar en México, inclusive con la anulación del voto, en tanto sigan en el poder los amantes del fraude electoral. A este bloqueo electoral debemos añadir ahora las amenazas políticas que empiezan a delinearse en el horizonte mundial, a causa de la crisis financiera desatada en el segundo semestre del 2008, que no parece tener pronta solución; del final de la era del petróleo barato y del cambio climático. Necesitaremos otra democracia para sobrevivir a estas amenazas.
Es necesario iniciar desde abajo la reconstrucción política de México, fuera y lejos de los gobiernos, de los partidos y de los medios de comunicación; con poco dinero y poca tecnología, cara a cara, con imaginación, al cultivar nuestros alimentos, al hacer nuestras ropas o nuestras viviendas o al hacer trabajo comunitario, en cualquier ejido, pueblo, barrio o colonia. México necesita urgentemente otra democracia, otra forma de hacer política, la que debe pasar por la recuperación de la autonomía personal y comunitaria.
¡OTRA DEMOCRACIA ES POSIBLE!
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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE!